domingo, 2 de abril de 2017

Óscar Wilde: El arte por el arte

"Y todos los hombres matan lo que aman,
que lo oiga todo el mundo,
unos lo hacen con una mirada amarga,
otros con una palabra zalamera;
el cobarde con un beso,
¡el valiente con una espada!".

WILDE, Oscar. The ballad of Reading Goal (La balada de la cárcel de Reading)

Este poeta, dramaturgo, novelista, crítico literario y ensayista irlandés es uno de los escritores más brillantes de la época victoriana y de la literatura universal. Capaz de vivir siempre en los límites, su genialidad lo empujaba a destruir barreras sociales y políticas.

“Todo arte es completamente inútil". Se atreve a defender, en una sociedad que se enorgullece de producir objetos útiles, al arte por el arte mismo, a la belleza como un valor en sí misma. En su ensayo La Decadencia de la mentira decía: "Las únicas cosas bellas son las que no tienen nada que ver con nosotros... Todo lo que es útil o necesario, todo lo que nos afecta en algo, dolor o placer, todo lo que se dirige a nuestra simpatía, o posee una importancia vital en el ambiente en que vivimos está fuera del dominio del arte".

Si partimos de la base de que el arte por el arte es una actitud irresponsable, sometida a los vaivenes del gusto literario y artístico de la época, o metida de plano en los caprichos estéticos del artista, eso sería ponerle límites muy serios a un conjunto de ideas que no se agotan en el culto por el objeto de arte, sino que va más allá y abarca también el grado de inserción que tenga el artista en su realidad social, política y cultural específica. Cuando Wilde sostenía que el arte era inútil, se refería precisamente a su supuesta banalidad, predicada por años por una burguesía pragmática y estéril, que sólo confiaba en la industria para producir "cosas útiles". Se refería también a los despropósitos socio-económicos del mismo, puesto que los afectos, las emociones y la soledad creativa del artista no están diseñadas para producir cosas útiles según el criterio de la burguesía, sino objetos bellos, capaces de evocar en el espectador la posibilidad de tener acceso a un mundo mejor. En ese sentido el arte es subversivo, pero sigue siendo inútil. Aunque el artista y su creación serían muy útiles para la burguesía si defendieran y estuvieran al servicio de sus intereses.